En San Mateo Atenco no pagan (Haciendo negocios en San Mateo Atenco I)

San Mateo Atenco y su mala fama. Cuenta la leyenda que si alguien va a hacer negocios a León, Guanajuato, y dice que es de San Mateo Atenco, automáticamente le dicen que no, que ahí quede, porque en San Mateo Atenco no pagan.

Este es el inicio de una serie de artículos acerca de cómo “hacen negocios” algunas personas en San Mateo Atenco, aunque seguramente es aplicable en muchas otras partes.

Somos amigos

Gustavo, encargado de manejar la publicidad en el partido, fue a ver a Felipe, porque requería que le imprimiera 2000 playeras, para las entonces ya próximas elecciones. Por supuesto Felipe acepto, después de todo necesitaba dinero y ese trabajo le proporcionaría un dinero necesario.

– Felipe, ahorita te dejo $1000 pesos, y ya cuando te venga a dejar las playeras te doy otra lana (dinero) ¿entonces le entras?

– Si, que día me las traes…

Días después Gustavo le llevo 1000 playeras y le dio otros $1000 pesos, cabe aclarar que el total del trabajo era de $10, 000 pesos.

– Oye, pero necesito más lana, con lo que me has dado no voy a poder comprar el material que necesito para imprimírtelas

– Mira Felipe, no te preocupes, échale ganas, en cuanto me suelten más lana en el partido yo te traigo, tu no desconfíes.

Pasaron más días, Gustavo llevo las 1000 playeras restantes y le dejo 3000 pesos a Felipe.

– Aquí te traigo las 1000 playeras restantes y te dejo $3000, Felipe, no quiero que me salgas con chingaderas, las necesito para el día 23, si no me las tienes para ese día me caí de madres que no te pago, yo ya te deje la mitad, así es que chingale

Felipe, empezó a trabajar a marchas forzadas, pagando horas extras, rechazando algunos trabajos, después de algunos contratiempos el día 23 tuvo el trabajo a tiempo.

– Ya están? – dijo Gustavo en cuanto llego.

– Ya

– ¿No falta ninguna? ¿Todas están bien?

– Si, ya las revisamos

– Ok, vamos a hacer lo siguiente Felipe, voy a entregar las playeras para que me den el resto a mi, y regreso a pagarte.

– Bueno, pero no me vayas a quedar mal, porque tengo que pagar algunas cosas. –dijo Felipe con desagrado

– Si, no te preocupes en una hora estoy aquí.

Pasaron dos meses, dos meses en los que Felipe fue a buscar a Gustavo a su negocio, a su casa y a no se cuantas partes para que le pagara y no lo encontraba. Aquel día Gustavo estaciono su nueva camioneta justo enfrente del negocio, bajo y pregunto por Felipe, Felipe no oculto su alegría al verlo, pensó que le iba a pagar.

– Vente, vamos a echarnos un refresco. –dijo Gustavo

En San Mateo Atenco, invitar a alguien a la tienda a tomarse un refresco es un gesto bien visto, indica amistad.

Estuvieron sentados un rato en la banqueta mientras se tomaban el refresco, como buenos amigos. Al final se despidieron. Felipe se metió de nuevo a su negocio, contento, porque su amigo pronto le pagaría.

Gustavo se alejo, sonriendo, en su nueva camioneta.

Han pasado ya varios años, y hasta donde sé, aún no le ha pagado a Felipe.

En San Mateo Atenco es habitual decirle a tu proveedor que vas a recoger la mercancía, pero que no llevas dinero. Le dicen: Ahorita me lo llevo (el producto) y lo voy a entregar para que me paguen, y ya regreso y te pago a ti. ¿Esto funciona? Hasta este momento mis estadísticas, los casos que conozco, muestran en un 100% que la gente no regresa “ahorita”, en general regresan varios días después, o semanas, o meses, o tal vez nunca. Ha, y si regresan tal vez no sea a pagarte, sino a proponerte otro negocio

Por supuesto, si los encuentras en la calle y quieres cobrarles bien pueden invitarte un refresco, o a una fiesta, en signo de amistad, pero eso no quiere decir que te paguen.

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